El aumento del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) representa un nuevo reto para el consumo de refrescos y cigarros en México. A partir del 1 de enero de 2026, se prevé un incremento en el costo de estos productos, que ya enfrentan dificultades de ventas en un mercado cada vez más competitivo y sensible a los cambios fiscales.
Contexto Actual
Según el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2026, el nuevo ajuste al IEPS elevará el precio de las bebidas azucaradas y cigarros, que son parte esencial del gasto familiar en miles de hogares mexicanos. Las embotelladoras, entre ellas Coca-Cola FEMSA y Arca Continental, tendrán que adaptarse rápidamente, ajustando estrategias de precios y variaciones en sus productos para mitigar la baja en sus volumen de ventas.
Efectos en el Consumo
A pesar del aumento en impuestos, las estadísticas muestran que los consumidores tienden a no reducir drásticamente el consumo de refrescos y cigarros. Según datos del Inegi, los mexicanos han destinado, en promedio, 17,982 pesos trimestrales a estos productos, más de diez veces lo que se invierte en salud.
Carlos Hermosillo, analista bursátil, menciona que el escenario de consumo se ha vuelto nebuloso: “Atravesamos un periodo de consumo débil y podría tardar más tiempo en recuperarse." La combinación de un clima adverso, relacionado con lluvias y temperaturas frías, ha afectado las ventas, como lo indica FEMSA, donde se reportó una caída considerable en sus ingresos.
Importancia de los Pequeños Comerciantes
El pequeño comercio, que históricamente se beneficia de las ventas de refrescos y tabaco, se encuentra en una situación delicada. Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec), advierte sobre el efecto negativo que el IEPS tendrá sobre la economía de barrio. Los pequeños comerciantes ya enfrentaban dificultades debido a la inflación, el IVA del 16% y otros aumentos en costos operativos.
Rivera señala que este nuevo impuesto podría afectar aún más las ventas en un entorno donde muchos consumidores se verán obligados a ajustar su gasto. “Está probado que via fiscal no se logra el tan anhelado cambio de hábito de consumo”, agrega. En promedio, el 25% de los ingresos de los comerciantes provienen de refrescos y tabacos, por lo que una caída en estas ventas podría tener efectos en cadena en la economía local.
Argumentos del Gobierno
Desde la Secretaría de Hacienda, se sostiene que el ajuste tiene un objetivo sanitario. Los recursos recaudados se destinarán a un fondo para combatir enfermedades relacionadas con el consumo de refrescos y tabacos, así como para promover hábitos más saludables. Sin embargo, críticos del gobierno sugieren que en la práctica, el efecto deseado de modificar hábitos de consumo será limitado.
Humberto Calzada, economista en jefe en Rankia Latam, recalca que la naturaleza del consumidor mexicano difícilmente cambiará, independientemente de los impuestos. En este sentido, las medidas fiscales pueden ampliar los márgenes de recaudación sin que los patrones de consumo se modifiquen significativamente.
Conclusiones
El próximo aumento al IEPS plantea un escenario complicado tanto para las grandes embotelladoras como para los pequeños comerciantes. Mientras el gobierno persigue objetivos de salud pública, la realidad económica de muchos mexicanos puede verse gravemente afectada por un mayor costo de vida. Los consumidores posiblemente ajusten otros gastos, pero lo más probable es que la demanda de refrescos y tabacos se mantenga, lo que hace necesario repensar la estrategia de consumo y sus implicaciones sobre la economía local.
En un contexto de inflación y desafíos climáticos, tanto la industria como el sector comercial deberán esperar y adaptarse en un mercado en continuo cambio.